UNA PATRULLA, UNA RADIO MUERTA Y EL CABALLO DE FRANCO

Todos los que hemos estado en el acuartelamiento Millán Astray, estoy seguro, en algún momento hemos hecho guardia. Pero por matizar, en el año 1989 los de la PLMM habitualmente solo realizábamos refuerzos, (además en exclusiva, escribiente de guardia y otros servicios a falta de efectivos, pero eso es otra historia) es decir desde la tarde hasta el cambio de guardia en la mañana, además nuestro cometido habitual eran “las patrullas”, la revisión de que todos los puestos se encontrasen debidamente atendidos y alerta.

Una patrulla se forma con dos legionarios, uno de ellos a ser  posible cabo o un cl de primera (cuestión que no siempre se cumpliría), incluyendo un equipo de transmisiones “si miras la imagen de la película te garantizo que es el mismo”, me atrevo a decir que el que se usaba en aquel año tenía que ser el AN/PRC-77 adjunto, o alguno muy similar.la refotico endos

Como dato, indicar que el modelo original el AN/PRC-10 entró en el inventario del Ejército de los Estados Unidos en Marzo de 1951 y ya fue utilizado en Corea y Vietnam, en julio de 1965. El peso de la unidad es de casi 12 kilos incluida la batería.

Pues como ya tenemos el equipo, donde y quien lo preparó siempre fue un misterio, hemos cenado, descansado y fumado. Va el subofical y a eso de las 22.00 manda a las llamar a las patrullas. Espero tener suerte, hace calor y no será posible descansar en las primeras horas de la noche.

En el momento de realizar los emparejamientos (el término binomio es demasiado moderno para mi costumbre) me toca con el cabo, que suerte la mia, nótese lo alegre que me puse en ese instante. Decir que guardo un buen recuerdo de él y aún hablamos por teléfono. No comento aquí su referencia y seguro que cuando lo lea se reconoce.

De todas formas, el lado bueno de ese compañero nocturno, elegimos horarios y afortunadamente supo ser avezado y pillamos la parte fresca de la noche para descansar.

Pues nada, dicho y hecho, “la 1º Patrulla se presenta para salir a realizar la ronda mi …. (primero, sargento o lo que fuera)” y con pocas ganas de estar en el bochornoso puesto de guardia, salimos a darnos un paseo por el Tercio.

La verdad es que no recuerdo por donde empezamos, pero lo normal es que si fue la primera, lo hiciéramos por la parte de Rio Nano, haciendo un repaso a varios puestos … o tal vez por las cocheras, para verificar que el tipo llegase en tiempo y forma (algunos eran un poco kies), el caso es que si recuerdo, el peso de la radio, el pegajoso calor y algún que otro despistado pillado en el puesto con el pitillo alumbrando. La verdad que nada fuera de lo habitual para nosotros, un aviso (ten cuidado que el oficial te pilla y tal y cual). Una charla con el compañero, repartir tabaco y un paseo nocturno. Vuelta a la guardia novedades y un descanso.

Lo bueno, y eso ya fue de traca, pasó en la 2ª Patrulla, más de lo mismo, paseo, calor, charleta …. hasta que por radio nos piden que lleguemos hasta el polvorín a darle un susto al tipo de allí y que avisemos de las novedades desde el puesto (se conoce que alguien tenía puesto el punto con el legía en cuestión).

Aquí, ya agraciados con la inspiración nocturna, pensamos o mejor piensa el cabo “pasamos por la UIR y vemos que hacen – la vamos a liar, dice el legionario – tu a callar que eres un mandao – recuerdalo cuando se líe parda” y efectivamente, los reclutas de imaginaria, estoy convencido, se mearon encima cuando vieron a dos tipos con la radio, armamento de verdad y encima un cucales pidiendo santo y seña. “Mire usted de aprenderlo que a la vuelta lo necesita, si no, tenemos que llamar por la radio al cuerpo de guardia” A ti te dice eso un cabo legionario que no conoces, estando de imaginaria en la UIR y ya me dirás como te encuentras la entrepierna.

Dejando a los acongojados aspirantes reflexionando sobre las consecuencias de no saber el santo y seña, que obviamente nadie les dijo porque no les era necesario, avanzamos hasta nuestro objetivo y al llegar, pillamos al tipo …. fumando obviamente, charlamos con él y al dar aviso, notamos que la radio está “muerta”, pero muerta en su totalidad, vamos que llevo, porque el cabo no lo hacía, unos kilos colgando en la espalda de paseo por el tercio, absolutamente para nada. Ante esa situación, el mando de la patrulla decide continuar, pidiendo opinión al legionario, puesto que no podemos hacer otra cosa que volver por donde hemos venido.

caballo de francoClaro está, que de paso, otra vez, avistamos la UIR y ya en plan tranqui le quitamos hierro al asunto y un imaginaria pregunta sobre la estatua del Caballo de Franco, y se desata la historia legionaria … como era de esperar, que si un oficial pillado por un legia en el puesto de guardia (porque antes se hacia guardia allí), cuidado con pasar de noche por el sitio, el caballo te mira. En fin lo normal del momento y situación, teníamos que demostrar que eramos legionarios veteranos.

Pero lo cierto es que cuando pasamos por allí de patrulla nocturna, todos apretamos el paso, quien lo niegue no hizo ese servicio ni llevó radios que no funcionaban, que no fue una sola vez que me sucedió.

Como es de esperar, a la vuelta, el suboficial casi fusila a quien nos dejó la radio en malas condiciones, suponemos que esos equipos los ponía la CIA que entraba de guardia, aquel cabo tenía cierta habilidad para mostrar las credenciales de PLMM cuando hiciera falta, nos la cambiaron y volvimos al tajo. Creo que esa noche, repasamos por tres veces todos los puestos y repartimos tabaco a casi todo el mundo. Aunque a los de la UIR no volvimos a darles más cera.

Ya luego, con la fresca, nos tocó descansar hasta la hora del desayuno y cambio de guarida, volviendo a la DCC justo a tiempo para salir a correr, ducha y otra vez a mi 4ª Sección en PLMM, en definitiva, un día más en el Tercio.

 

 

 

 

3 comentarios sobre “UNA PATRULLA, UNA RADIO MUERTA Y EL CABALLO DE FRANCO

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Leer entrada anterior
HERMANOS DE SANGRE BY LOQUILLO

HERMANOS DE SANGRE, Loquillo Nuestro reino no es de este mundo, doy mi palabra de caballero. Por la búsqueda de...

Cerrar