LA LLEGADA A COMPAÑIA

Pasado el periodo correspondiente en la UIR (Unidad de Instrucción de Reclutas, para más jóvenes) y después de un inquieto y ajetreado día de no saber donde terminaría cada cual, a pesar de que la gran mayoría quedaría en la 6ª CIA de la II BDRA del Tercio Gran Capitán, llega el momento de conocer el correspondiente destino definitivo.

La asignación se realizó en la calle trasera de la Segunda Bandera, con todos nosotros formados en plan “a discreción” y alguien pasando lista y asignando los destinos, otro más recitando algunas gracietas y el coro de risas del momento, entre los debidos nervios y miedo.

Los legionarios asignados a PLMM de ese 1º/89 fuimos cinco, a saber: Luengo, Medina, “el Che” (que me disculpe este valenciano por no recordar su nombre o apellido), Basas Sadurní y yo mismo. Tan solo nos conocíamos de vista, ya que habíamos coincidido en la selección a plana, pero no teníamos esa amistad que se forja en el campamento, el estar en secciones distintas tenía ese inconveniente.

Llenos de incertidumbre nos guían hasta el alojamiento de la DCC (el chalecito), ubicado fuera del patio de compañías y detrás del gimnasio. Donde pasaremos el resto de nuestro compromiso.

Que decir, sentir miedos propios del momento, las novatadas, los abusos de mando, el desconocimiento del donde, en definitiva lo normal del momento. Todo quedó fuera de lugar al sentir la calurosa acogida del “cabo de guardia” de ese momento y el resto de legionarios de la compañía.

Entre la tranquila charla con el cabo, la distribución en camaretas, la presentación a compañeros y la relajación que se vivía en aquel lugar (dentro de un orden establecido), todo aquello ayudó mucho a pensar que allí se podría pasar un muy buen tiempo y con muy buena gente, como siempre redoraré.

Esa buena acogida, donde nos explicaron hasta como se esperaba que estuviera la cama preparada a la mañana, el tema de las formaciones en la puerta de la cía., horarios y costumbres, entre otras cuestiones; no dejó de lado que por ser los mas nuevos teníamos unas asignaciones especiales, como pudieran ser tareas concretas de limpieza cotidiana y en el zafarrancho semanal. En definitiva la mejor acogida esperada.

Durante el tiempo que estuve allí, el trato entre compañeros y mandos, siempre fue excepcional, seguro que hubo algún que otro roce, aunque no debió de ser muy importante ya que no lo recuerdo.

En aquella compañía DCC la convivencia era “anormal” (cada quien que saque sus conclusiones) en comparación a lo que conocía de otras cías., puede que ayudase que eramos de varios destinos como PLMM, PATRULLA DE TIRO y PENTHALON, cada colectivo con sus diferencias pero entre todos con ese puntito de camaradería legionaria que hacía el estar juntos una experiencia singular.

Un lugar alejado del resto de las compañías, con nuestras propias reglas de funcionamiento, relajado en las formas y disciplinado en el fondo, casi familiar, tranquilo, carismático, distinto, y sin ánimo de resultar pedante, la mejor compañía donde vivir en el Tercio.

Un pensamiento en “LA LLEGADA A COMPAÑIA

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:
Leer entrada anterior
ESCRIBIENTE DE GUARDIA «PRESENTE»

Todos hemos pasado por hacer una guardia o servicio de armas, pero para el servicio de “escribiente de guardia” tan...

Cerrar